Ver en los árboles

Ver en los árboles es el título del texto del Poeta Vicente Valero que da nombre a mis cuadros y a mi exposición durante mi estancia becada en la Fundación BilbaoArte, 2010-2011.

El texto de Valero dice así:

Me gustaría decir algo sobre los árboles de Carolina Andrada. La verdad es que no sé dónde puede haberlos visto antes, si en un bosque de Alemania o en una pintura flamenca, si en los cuentos de su infancia o en algún parque público de su ciudad. Pero esto importa muy poco ahora. Vengan de aquí o de allá, de la naturaleza misma o del río de los sueños, son árboles de los que se podrían decir esto: transmiten una irradiación profunda.

Parece también que tengan una animada conversación con la luz: un diálogo de ocultamientos y repentinas apariciones. Y es seguro que construyen un espacio nuevo, un teatro provechoso para la imaginación.

Todo cuanto ocurre alrededor o debajo de ellos, entre ellos, o incluso dentro de ellos, pertenece al ámbito de los misterios minúsculos: ese ámbito en el que los artistas crecen sin saber muy bien cómo cada noche.

En este lugar, en el lugar de los misterios minúsculos, palpitan las sombras, que son como largos frutos de los árboles o emanaciones fecundas. Árboles y sombras son aquí un paisaje pintado: un paisaje que se despliega, que se abre y que se cierra tantas veces como uno quiera, un paisaje de madera viva.


Detrás de este paisaje pintado podría desvestirse el mundo y volver a vestirse con sus trajes siempre antiguos. En cualquier caso, el mundo, desnudo o vestido, queda fuera del paisaje, pintado para volver a ser o para ilustrar el camino de los sueños, con su ameno coro de árboles.

Si nos ocultamos detrás de los paisajes, lo que queda es la soledad. También la desnudez. Pero los biombos creados por Carolina están aquí para que podamos participar en ellos, no para ocultarnos. Para que podamos entrar en sus escenarios galantes, en sus bosques luminosos, en sus colores soñados muchas veces.

La interpretación de Carolina Andrada sobre Ver en los árboles

Ver en los árboles es un título que no hace referencia a los claros del bosque de María Zambrano, ni a la Lichtung de Martin Heidegger, sino a una percepción abierta.

Una percepción abierta o construida en el paisaje de imágenes de mi propia memoria emotiva.

Me explico:

mis paisajes no son descripción de un territorio físico. Lo son en cierta manera, pues hay elementos reconocibles: un castillo determinado, un tipo de árbol, una forma de zapatilla de hada o de bailarina.

Son descripción de un territorio mental que pertenece a la emoción, a la huella y al recuerdo de una vivencia que se produce allí, en el bosque; y allá en mi memoria. Pero lo que clarifican estas imágenes es un estado del alma.

El territorio que describen o que expresan mis cuadros o el territorio que simplemente nace (se levanta y se construye) en mis pinceles o con mis pinceles, con mis brazos y con mi cuerpo alrededor del lienzo, es un territorio personal que yo misma no conozco hasta que aparece o se manifiesta. Que no lo puedo describir porque no es geografía física sino universo.

Es un confín que siento y que intento traducir en y con mis pigmentos y pinceles. Un territorio que también tiene sus referencias, de Poussin a Watteau, de Brueghel a Lüpertz. Es un paisaje más allá de la mirada. Es una emoción cabalgada en mi corazón.

Carolina Andrada.